Tengo un hombre, o quizás dos o tres…o probablemente no sean ni dos ni tres sino es uno el que me llama desde los horizontes cósmicos para que mi mente pase noches con él, una noche y si puedo, dos o tres, o son tres los que me llaman al unísono para que seamos dos, o tres o uno.
Y en los viajes (que siempre son más de uno, dos o tres), en los solitarios trayectos pienso en los tres, o en los dos o en uno y cierro los ojos con las estrellas iluminando las grabaciones del subconsciente cargadas de oscuridad, sudor y ruidos; hasta que los tres que a veces son dos y otras son uno, escuchan mis pensamientos ansiosos y de la nada llegan como espíritus desde el mundo de los recuerdos… y siento unas manos en mis rizos sueltos y veo sin abrir los ojos el inicio de un íntimo espectáculo cargado de una extraña oleada, ilícita y explícita pero naturalmente perfecta.
Y comienzan los ritmos adquiridos, las sincronizaciones y las mudas explicaciones y ahí estoy yo, sin saber si quiero pensar en eso una, dos o tres veces, sin saber si son uno, dos o tres hombres, sin entender cómo estos pensamientos llegan a mi cabeza en un dos por tres.
Tengo un hombre que a veces se divide en tres, que no tiene ni rostro ni manos reconocibles excepto si están en mi, que cambia de personalidad y llega sin avisar, tengo ansias de un hombre sin rostro y sin libertad de ser en mi mundo real pero dueño de todas las fantasías de mi irreal espacio. Algunos días creo que sólo es uno pero la verdad es que parecen dos o tres, tres en un cuerpo invitándome a ser dos que se convierten en uno en una fiesta privada donde tres no están invitados.
Y pienso en él que son ellos pero vuelven a ser él, y quiero
del uno su lujuria y sus ganas de vivir, del dos su cordura y sus interminables noches coreográficas y del tres su ilusa lucidez y sus ansias de
tener un poco de mí... y los mezclo y son uno o quizá son tres pero pocas veces dos.
Y siento las manos de los tres intentando alcanzarme, manos que se convierten en dos y cuerpos que se convierten en uno y en los recuerdos de la oscuridad nacen voces, frases sazonando las apasionadas danzas, los exquisitos errores y los tibios, súbitos y dulces encuentros.
Tengo un hombre que vive del pasado y no existe en el presente, que viaja en el tiempo en uno, dos o tres minutos, que desata mi cabello antes de contar tres, que me da dos razones para posarse a mi lado y un regalo para que no lo olvide.
Tengo un hombre que está en el recuerdo y que a veces no son uno, ni dos ni tres, que es una energía que me recorre en variados caminos y que en algunas ocasiones toma forma, textura y se convierte en realidad, regalándome noches naranjas y comprobándole a mi conciencia que el hombre que vive en mis recuerdos puede ser uno, dos o tres, o tres que decidieron convertirse en uno… para acompañarme en momentos donde solamente el calor sería capaz de fundir cuerpos, sonidos y noches para convertir a uno, dos o tres en una coreografía que cuando se hace realidad puede repetirse más de una ocasión, dos o tres.
Tengo un hombre que jamás se irá de mi cabeza, que parecen dos o tres pero nunca uno, tengo un hombre sin nombre y sin dirección real, que aparece cuando me siente en su cuerpo y me escucha susurrando recuerdos, tengo un hombre que parecen tres y que en las noches sin tiempo me invita a ser dos en un mundo donde hace mucho tiempo soy sólo una.
Tengo un hombre, o quizá dos o tres… que se mezclaron en mi cabeza y se convirtieron en uno, que aparece con luz de amanecer, con olores y sabores… a la cuenta de uno, dos y tres…
Tengo un hombre que nunca sabré si son uno, dos o tres pero que al escuchar mis pensamientos llega en un dos por tres…



Tení la media escoba en la cabeza, jajaja. Broma.
Es un texto muy bueno, genial, sobre todo por las sumas y restas que a veces sentimos en las personas cuando encontramos a uno ( una en mi casa), a dos o a tres, aunque a veces no son ni uno ni dos ni tres, a veces no es ni uno, pero uno cree que dos y tres, pero es cero... mmm, parece que me enredè, jajaja
Pero una cosa es clara, mi querida colega y amiguis, en el amor incluso la matemática se vuelve erronea, porque cuando sumo 1+1 me da como resultado uno y a veces 1+1 me da resultado tres... quièn me entiende, jajaja
Un abrazo
DVF
PD: Sip, tambièn tengo la cagà, jajaja
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A la hora de ocupar la imaginación, cuando ya ha pasado algún tiempo y algunos personajes en tus historias de amor y placeres sensuales, creo que pocos se salvan de las mezclas y los enredos... sobretodo cuando en ratos aburridos comienzas sin querer a invocar los recuerdos del pasado, los del futuro y metes todo al presente... en un dos por tres jijjiji
Un abrazo para ti igual!
Todos tenemos la cagá! deberíamso tener un manual en caso de enredos!